• Nombre científico: Brucella spp
• Clasificación:
Filo: Proteobacteria
Clase: Proteobacteria alfa
Clase: Proteobacteria alfa
Orden: Rhizobiales
Familia: Brucellaceae
Genero: Brucella
• Características morfológicas:
Forma celular: Se encuentra en forma de bacilos cortos o cocobacilos.
Respuesta a tinciones: Es gram negativo.
Respuesta a tinciones: Es gram negativo.
Tamaño: Su tamaño se halla entre 0,5-0,7 x 0,6-1,5 micras.
Motilidad: Es inmóvil.
• Características metabólicas:
Son aerobios
estrictos.
Tienen un metabolismo oxidativo, basado en la utilización de nitratos como
aceptores de electrones.
Son catalasa y oxidasa positivos, no atacan la gelatina ni modifican la leche y
en general no fermentan los azúcares.
• Características ecológicas:
Brucella puede sobrevivir durante más de dos
meses en agua a 20ºC, dos meses en el suelo y pasto fresco en un ambiente húmedo,
hasta 8 meses en purines y muchos meses en sustratos secos (heno, polvo, lana,
equipos y útiles de trabajo, etc.). La supervivencia es más prolongada cuando
la temperatura es baja, principalmente cuando se encuentra por debajo del punto
de congelación. También puede sobrevivir durante meses en órganos y carcasas de
animales, o en sangre a 4ºC. En la carne sobrevive durante periodos de tiempo
muy cortos, salvo si está congelada, en cuyo caso puede sobrevivir durante
años.
Los principales huéspedes
son bovinos, cerdos, ovinos, roedores y otros mamíferos.
Brucella tiene varias
enzimas con baja afinidad por el CO2 y requiere una concentración más elevada
(10%) de la que habitualmente está presente en la atmósfera (0.03%). Al hacer los cultivos de bacterias hay que tener en cuenta estos requerimientos.
Una vez que la bacteria ha alcanzado el medio
intracelular, desarrolla estrategias para su supervivencia; por ejemplo, la
interferencia en la formación del fagolisosoma y modificación del tránsito
intracelular. El lipopolisacárido (LPS), que forma parte de la pared celular de
Brucella sp, tiene probablemente un papel sustancial en la adherencia y
supervivencia intracelular.
Las proteínas externas de membrana
exponen una región hidrofílica con una secuencia RGD, que es utilizada por la
bacteria como mecanismo de entrada a la célula huésped a través de los
receptores de integrina, que se encuentran en las células dendríticas de la
piel y mucosas. Las integrinas participan en la interacción intercelular y con
la matriz extracelular, y están involucradas en la fagocitosis. Este hecho
puede explicar la penetración de Brucella a través de la piel intacta.
La transmisión se puede producir por el
aire mediante la inhalación de bioaerosoles, así como por contacto directo de
las mucosas, la piel lesionada, la piel intacta, con tejidos,
sangre, orina, secreciones vaginales, fetos abortados y, en especial, placenta
de animales enfermos (zoonosis). También se puede transmitir por inoculación
accidental de la vacuna viva atenuada para Brucella. Además, se puede
transmitir por ingestión de leche cruda, productos lácteos (queso) sin
pasteurizar y carne cruda o poco cocinada, procedentes de animales infectados.
Por último, se puede producir la transmisión vertical de madre a hijo vía
transplacentaria y, rara vez, a través de la lactancia. La transmisión de
persona a persona es extremadamente rara.
• Otras características,
aplicaciones o problemáticas:
Estudios
con PCR de determinadas secuencias, seguidos de análisis de restricción, han
dado evidencia de la existencia de polimorfismos en ciertos genes tales como:
omp2, dnaK, htr y ery. El gen omp2 es taxonómicamente importante porque
determina sensibilidad a las tinciones, uno de los métodos utilizados para la
tipificación de las distintas biovariedades de Brucella. El gen dnaK de B.
melitensis, responsable de la síntesis del chaperón Dna K, es cortado en dos
fragmentos por la endonucleasa Eco Rv, mientras que genes de otras 134 especies
producen un fragmento simple. El gen ery está perdido en la cepa 19 de B.
abortus. Esto último explica su mayor grado de atenuación.
Es responsable de la brucelosis
(fiebre de Malta, fiebre ondulante, fiebre mediterránea). Se caracteriza por la
aparición aguda e insidiosa de fiebre elevada (principalmente nocturna), dolor
de cabeza, debilidad, sudor profuso, anorexia, escalofríos, artralgias, pérdida
de peso y malestar generalizado. En muchos casos, se produce una recuperación
espontánea al cabo de 2 a 4 semanas. En otros, se puede desarrollar la forma
subaguda de la enfermedad, que incluye fiebre intermitente (ondulante) y puede
ir acompañada de complicaciones osteoarticulares, neuromeníngeas,
genitourinarias, o endocarditis, siendo esta última la principal causa de
muerte en individuos no tratados. La forma crónica, menos frecuente, puede
surgir entre 6 meses y un año tras la aparición de los síntomas, y puede
presentarse con síntomas generales (astenia física e intelectual, síndrome depresivo,
etc.), o localizados (manifestaciones articulares, viscerales, etc.), sin
tendencia a mejorar o a agravarse. En personas que no reciben tratamiento, el
índice de mortalidad varía entre el 2% y el 5%.
Autores: Clàudia San Martín, Borja Reza, Laura Torres
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